Publicado en: 01/03/2011

Afrontar las secuelas mentales del cáncer

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Niña con cáncer junto un payazo (Foto de archivo)

La mayoría de los pacientes a los que se les diagnostica cáncer, en concreto un 68 por ciento, padece un trastorno adaptativo que hace obligada la prescripción de terapia psicológica para acompañar el tratamiento de curación biológica.

El abordaje de ese acompañamiento del paciente para que logre su equilibrio emocional, una situación que le ayudará a mejorar el pronóstico de la enfermedad y, en último término, su calidad de vida, constituye lo que los especialistas denominan la “tercera revolución” para atacar los efectos de una dolencia que reduce cada vez más sus tasas de mortalidad y morbilidad.

“Aún está por llegar pero esta tercera revolución pretende la curación emocional”, subrayó el pasado mes de febrero Pedro Lara Jiménez, médico oncólogo, director del Instituto Canario de Investigación del Cáncer y presidente del comité científico del Congreso Internacional Encuentro entre Ciencia y Meditación, que ayer se inauguró en la capital grancanaria.

El especialista reconoció que “en la sociedad, la gente ve esta relación un poco rara. Pero siempre ha habido cosas raras hasta que dejan de serlo. Y estamos fomentando ahora el afloramiento de un movimiento subterráneo que recupere el verdadero significado de la máxima mens sana in corpore sano”.

Pendiente superada la primera gran revolución para tratar la enfermedad, de evitar el cáncer y detectarlo precozmente; y la secundaria, en la que se obtienen mejores tasas de supervivencia y se reduce la morbilidad, mejorando la calidad de vida del paciente, la “revolución pendiente” es la curación emocional.

“Hay pacientes que aun después de la curación biológica tienen mucho miedo a las recaídas y los 40 o 50 años que tienen de vida por delante los pasan con ansiedad y estrés crónico”, explicó Lara.

Estrés y ansiedad que llevan al paciente a padecer males psiquiátricos que además de impedirles llevar una vida normal van a generar un elevado gasto sanitario.

“Además, el estrés produce un efecto depresor en el sistema inmunológico” que dificulta la curación de la enfermedad y puede facilitar la declaración de otras.

En este sentido, la práctica del yoga y la meditación han demostrado mejorar el control en cuadros de estrés crónico y ansiedad generalizada que sufren muchos pacientes de cáncer.

“Hay millones de norteamericanos que lo practican cada día. Y si nos preguntamos por qué la causa es por que la meditación funciona”.

Pero no sólo en las personas que tienen esta enfermedad. “Es probable que la meditación sea útil para pacientes, por ejemplo, con alzheimer”, señaló el 3 de febrero en su ponencia Pedro Lara Jiménez.

“Y el yoga es una técnica muy recomendable y que ha demostrado su efectividad en los enfermos que padecen de colon irritable”. Con todo, la recomendación se extiende más allá de los enfermos.

Según el oncólogo “estamos en una sociedad compleja, en la que los niveles de estrés están por encima de la respuesta primigenia a las situaciones de amenaza.

Igual que se cuida el cuerpo en el gimnasio, hay que cuidar la mente con técnicas como la de la meditación”.

Tipos de yoga

Por: CARMEN SANTANA

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