Publicado en: 29/04/2011

A puro jalones de moños comenzó el juicio contra la doctora acusada de la muerte de su amante

Samari García ValdezSANTO DOMINGO, RD.- A trompadas, empujones y jalones de moños se abalanzó una multitud contra dos mujeres que acompañaron a la doctora sancristobalense Samari García Valdez, acusada de pagar 20 mil pesos a un haitiano para que matara a su amante Eladio Lorenzo Pérez.

La primera audiencia del juicio de fondo contra García Valdez se reenvió para el 26 de mayo, porque no fue trasladado el coimputado Wilson Leonel Pie, ciudadano haitiano acusado de ser el autor material y quien guarda prisión preventiva en la cárcel de Neyba.

Una vez que culminó el juicio, la imputada Samari fue trasladada bajo estrictas medidas de seguridad, ya que la familiares y amigos de la víctima Eladio Lorenzo Pérez  intentaron agredirla cuando el juicio se encontraba en la etapa preliminar.

 

Cuando dos amigas de la imputada salieron del Palacio de Justicia de Ciudad Nueva la multitud, de alrededor 60 personas, se abalanzó a golpearlas a trompadas, patadas y hasta las arrastraron por los escalones.

La trifulca se inició porque las dos mujeres vociferaron a la multitud “¡si fuera marido mío, yo también lo mataría!”, lo que desató la violencia por parte de las personas, familiares y amigos que acudieron al juicio de fondo.

La jueza intimó al alcaide de la cárcel de Neyba para que explique al tribunal porqué el imputado no fue trasladado a la audiencia, luego de casi un mes de haber sido notificado.

 

Según el expediente, la Fiscalía determinó que García Valdez mandó a matar a su amante, luego de que la victima, Eladio Lorenzo Pérez, le planteara a la médica que no seguiría la relación con ella.

 

Según el expediente, la profesional de la medicina invitó a la victima, para que le acompañara a la frontera por Elías Piña a comprar una camioneta y dos armas de fuego.

 

Una vez en Elías Piña, llevaron a la víctima a la provincia de Saint Marc en donde presuntamente el haitiano Pie le propinó 30 puñaladas, luego la doctora y el matador lo enterraron en una finca de guandules del vecino país de Haití.

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