Publicado en: 10/12/2018

5 momentos clave de la supuesta trama de Rusia y la campaña de Trump que investiga el fiscal Mueller

El exdirector del FBI Robert Mueller está a cargo de la comisión que investiga la supuesta trama rusa.

EE.UU (BBC).- La investigación sobre la supuesta trama rusa para interferir en las elecciones presidenciales de Estados Unidos en 2016 parece haber acelerado su paso en las últimas semanas.

Recientemente han salido a la luz pública numerosos elementos sobre este caso que está en manos de una comisión especial encabezada por el exdirector del FBI Robert Mueller.

En un memorando divulgado el viernes, el equipo de investigación señaló que Paul Manafort, exdirector de la campaña presidencial de Donald Trump en 2016 que había acordado cooperar con las autoridades judiciales,dijo “múltiples mentiras”evidentes sobre sus contactos con el gobierno de Trump y otros asuntos.

Al mismo tiempo, fiscales federales dijeron que Michael Cohen, exabogado particular del mandatario estadounidense, debía recibir una pena sustancial de unos cuatro años de cárcel, pese a que ha estado cooperando con la justicia.

Mientras tanto, el equipo de fiscales que encabeza Mueller recomendó que Michael Flynn, exasesor de seguridad nacional de la Casa Blanca que ha estado ayudando activamente en la investigación sobre la trama rusa, no sea condenado a prisión en el juicio por mentir a funcionarios federales.

Pero ¿qué está investigando Robert Mueller? BBC Mundo te presenta cinco aspectos que pueden tener un papel primordial en el caso.

1. La reunión en la torre Trump

El 9 de junio de 2016, un equipo ruso liderado por la abogada Natalya Veselnitskaya se encontró en la conocida Torre Trump de Nueva York con tres prominentes miembros de la campaña presidencial de Trump: Donald Trump Jr, Paul Manafort y Jared Kushner, yerno del presidente.

Este encuentro pende sobre la investigación como una suerte de prueba definitiva de que hubo colusión entre Moscú y la campaña de Trumppara unos, o como un encuentro normal sin mayor importancia para otros.

A Donald Trump Jr. le dijeron que el gobierno de Rusia apoyaba la campaña presidencial de su padre.

De acuerdo con reportes de la prensa estadounidense, el equipo de Mueller le preguntó a Trump a través de un cuestionario escrito si tuvo conocimiento sobre esa reunión con anticipación.

Supuestamente, el mandatario negó -como ha hecho en público- haber tenido ninguna información previa sobre el encuentro, que le fue presentado a su hijo tanto como parte de un esfuerzo por parte del gobierno de Rusia de ayudar a la campaña de Trump así como una oportunidad de obtener “información incriminatoria” sobre la candidata demócrata Hillary Clinton.

Si lo ocurrido en la Torre Trump se considera como evidencia del interés de la campaña del candidato republicano en obtener información procedente de Rusia, la pregunta siguiente es qué -si acaso algo- ocurrió después.

Según la prensa estadounidense, Veselnitskaya tendría vínculos con altos miembros del gobierno de Rusia.

Al escuchar que Rusia tenía información negativa sobre Clinton, Trump Jr. respondió: “Si eso es como usted dice, me encantaría, especialmente más adelante en el verano”. 

Pocos meses más tarde, según Mueller, los rusos estaban diseminando información dañina sobre Clinton y el Partido Demócrata.

Ahora Mueller está haciendo preguntas sobre el encuentro. Él también tuvo un acuerdo de cooperación con uno de los que estaba allí presentes: Manafort (aunque luego, al parecer, este incumplió con lo pactado).

Esto podría indicar que la comisión de investigación sabe más de lo que se ha filtrado. O puede significar que hay más información que quieren saber. En cualquier caso, la reunión en la Torre Trump está en el centro de todo.

2. El negocio en Moscú

Michael Cohen, el exabogado de Trump que se ha declarado culpable ante la justicia de Estados Unidos, asegura que los vínculos de la Organización Trump con Rusia se extendieron hasta el final de la campaña de 2016. 

Asegura que él mismo se comunicó con un asistente de Dimitri Peskov, un portavoz del presidente Vladimir Putin.

Por su parte, el mandatario estadounidense ha destacado, correctamente, que no hay ninguna ley en contra de explorar posibilidades de hacer negocios en el extranjero mientras se es candidato presidencial.

No se trata de algo que ocurra con mucha frecuencia, por supuesto, pero el entonces candidato fue claro en el hecho de que él no estaba paralizando sus negocios mientras buscaba hacerse con la candidatura presidencial por el Partido Republicano.

La comisión de investigación que lidera Mueller indaga sobre los vínculos de la campaña de Trump con el Kremlin.

De hecho, él usó su imagen de empresario perspicaz como parte central de su campaña presidencial.

El acuerdo hecho por las autoridades con Cohen, sin embargo, sugiere que Mueller y su equipo están muy interesados en los detalles sobre los vínculos de la Organización Trump con Rusia, sobre los cuales el exabogado personal del mandatario dice que se extendieron hasta que estuvo bastante avanzada la campaña presidencial.

El hecho de que Cohen se haya sentido obligado a mentir al Congreso sobre el alcance de estos lazos -algo que dijo haber hecho por lealtad hacia Trump y su deseo de ser consistente con su “mensaje político”- podría indicar que hay algo más sobre los negocios de Trump en Rusia de lo que actualmente conoce la opinión pública.

Además, un socio de Cohen, Felix Sater, transmitía mensajes de Peskov, quien hasta ahora había negado estos contactos.

Dicho esto, no hay evidencia clara de que Trump o alguien cercano a él haya participado de ningún acto indebido. Lo que sí se sabe es que hasta al menos junio de 2016 la organización de Trump buscaba beneficiarse de negocios en Rusia y, según se ha informado, habría considerado ofrecerle a Putin un ático de US$50 millones en la Torre Trump que planeaban levantar en Moscú.

Las revelaciones de Cohen no son el primer indicio de que Mueller apunta hacia el imperio empresarial de Trump, algo que el mandatario alguna vez dijo que es una línea roja que la comisión investigadora no debe cruzar.

Tomando en cuenta otros reportes, incluyendo los que indican que la fiscalía de Manhattan otorgó inmunidad al contador de la Organización Trump Allen Weisselberg, hay evidencias claras de que los negocios de Trump están claramente bajo el microscopio.

3. La conexión con WikiLeaks

Una de las grandes revelaciones recientes, en forma del borrador de un acuerdo de culpabilidad que fue filtrado a la prensa, muestra cuán cuidadosamente la comisión de investigación indaga sobre los vínculos entre WikiLeaks y personas relacionadas con la campaña de Trump.

Una acusación de la comisión especial señala que WikiLeaks fue la vía escogida por Rusia para distribuir los documentos hackeados al Partido Demócrata.

En procesos anteriores ante los tribunales, el equipo de Muelles identificó a WikiLeaks como el medio escogido por los hackers rusos para distribuir los documentos que habían sustraído al Partido Demócrata y a la campaña de Clinton y que podían causar un daño político.

Ahora, de acuerdo con el borrador del acuerdo ofrecido al escritor conservador Jerome Corsi, la comisión de investigación está buscando información sobre los esfuerzos de Roger Stone, un antiguo amigo y aliado de Trump, para contactar con WikiLeaks y con su fundador, Julian Assange.

El acuerdo, según el cual Corsi habría admitido haberle mentido a los investigadores, incluye referencias a varios correos de Stone, así como a una respuesta de Corsi que decía que venían los documentos de WikiLeaks.

También ha habido muchas informaciones sobre supuestos contactos entre Trump Jr. y WikiLeaks durante la campaña de 2016.

Hasta ahora, sin embargo, no hay prueba concreta de que Stone, Trump Jr. o alguien más vinculado a la campaña de Trump supiera sobre el hackeo a los emails del Partido Demócrata antes de que fueran hechos públicos. 

Stone, en concreto, ha negado de forma rotunda que haya tenido algún contacto con Assange o WikiLeaks.

Sin embargo, la información sobre Corsi parece apuntar que Mueller indaga en esa dirección.

4. El despido de James Comey

Un tema que hasta ahora no ha salido a la luz pública en ninguno de los documentos presentados por el equipo de Mueller ante los tribunales son los señalamientos de que Trump o alguien cercano en la Casa Blanca intentó obstruir la investigación sobre Rusia.

La comisión de investigación podría considerar que el despido de James Comey como director del FBI fue un intento de obstrucción de la justicia.

Según los críticos del mandatario, el indicio número 1 en este caso sería su decisión de despedir en abril de 2017 a James Comey como director del FBI, luego de lo que este funcionario calificó como esfuerzos para presionarlo para prometer lealtad al presidente y retirar la investigación contra el exasesor de Seguridad Nacional Michael Flynn. 

Ellos apuntan a un comentario que hizo Trump en una entrevista poco después del despido en Comey en la que señaló que la decisión fue tomada con “la cosa de Rusia” en mente. Además, apuntan que él les dijo a funcionarios rusos con quienes se reunió en el Despacho Oval que destituir a Comey le quitó “una gran presión” de encima.

Otros elementos que apuntan en esa dirección incluyen las duras críticas de Trump en contra del exfiscal general Jeff Sessions por haberse inhibido en el caso de Rusia, algo que -en la visión del mandatario- derivó en el nombramiento de la comisión especial de investigación de Mueller.

No está claro si el presidente puede ser imputado por obstrucción de la justicia o si hacer algo sobre esto depende únicamente del Congreso a través de un proceso de impeachment.

Sin embargo, se dice que Mueller está indagando sobre el tema, aunque un desenlace probablemente tendrá que esperar hasta la conclusión de un informe completo sobre la investigación.

5. La ciberguerra rusa

En medio de tanta información sobre este caso, un aspecto que ha pasado en cierta medida inadvertido es que Mueller ya ha presentado detalles sobre los esfuerzos rusos para influir en las elecciones presidenciales de 2016.

Según la investigación, los hackers rusos obtuvieron documentos del jefe de campaña de Clinton, John Podesta.

Sus reportes alegan que hackers rusos usaron las redes sociales para crear noticias falsas y promover actividades en el terreno que incluían la recopilación de información por parte de operativos rusos y apoyo financiero para mítines y manifestantes.

Los delitos que, según la comisión de investigación, se habrían cometido equivalen nada menos que a una ciberguerra librada en contra de las instituciones de Estados Unidos y bajo dirección de un gobierno extranjero.

Un total de 25 ciudadanos rusos y tres organizaciones de ese país han sido acusados hasta ahora. Y, dado que ninguno de ellos está bajo custodia de Estados Unidos, hay pocas probabilidades de que alguna vez pisen los tribunales.

Una de las empresas señaladas, Concord Management and Consult, está plantando cara a los cargos en los tribunales. 

Por ahora, está implicada en una batalla legal para acceder a información que el gobierno de Estados Unidos considera “delicada” pero que sus abogados aseguran que podría ser usada en su defensa.

Según algunos expertos en seguridad nacional, esa jugada podría responder a un esfuerzo de Rusia para dificultar las tareas de la comisión especial o, incluso, para obtener información valiosa sobre lo que tiene entre manos el equipo de Mueller.